3 Chirimoya

3.1 Annona cherimola Mill.

Moscas de la fruta

Figura 3.1: Moscas de la fruta

Ana Sofía Isas1, Agustina Maccio2, Emanuel Fabersani3, Verónica Molina1, Carolina Maldonado1,2, Fernanda Mozzi1, Carina Van Nieuwenhove1,2

1CERELA-CONICET, Chacabuco 145, 4000. S.M. de Tucumán, Argentina. 2Facultad de Ciencias Naturales-Universidad Nacional de Tucumán. 3Facultad de Agronomía y Zootecnia-Universidad Nacional de Tucumán. 4Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia-Universidad Nacional de Tucumán. Ayacucho 491. 4000, S.M. de Tucumán, Argentina.

* Autor para correspondencia: [email protected]; [email protected]

3.2 Características agronómicas

La chirimoya o cherimoya (Anonna cherimola Mill.) es una fruta perteneciente al género Annona, considerada una fruta gourmet en distintos países.

La palabra chirimoya deriva del idioma quechua “chiri”: frío/a y “muya”: semilla, siendo ésta lengua nativa de los Andes Peruanos.

3.2.1 Taxonomía y descripción botánica

La familia Annonaceae posee más de 140 géneros, distribuidos en zonas tropicales y templadas. En general, los géneros están representados principalmente por árboles perennes de mediano a gran tamaño. Esta familia abarca alrededor de 2500 especies en total, de las cuales sólo las frutas de los géneros Annona, Rollinia, Uvania y Asimina son comestibles.

Desde el punto de vista económico, Anonna posee más de 120 especies distribuidas en las regiones tropicales de Sudamérica y África (Mabberley 1990), explotándose de manera comercial la Annona cherimola Mill. (chirimoya), Annona squamosa (anón), Annona muricata (guanábana), Annona reticulata (anona corazón) y el híbrido producido por Annona cherimola x Annona squamosa (atemoya).

La clasificación taxonómica de la chirimoya se muestra en la Cuadro 3.1.

Cuadro 3.1: Taxonomía de la Chirimoya.
Reino Plantae
División Magnoliophyta
Clase Magnoliopsida
Orden Magnoliales
Familia Annonaceae
Género Annona
Especie Annona cherimola Mill.

De las especies mencionadas, la mejor adaptada a las regiones tropicales y subtropicales, y que además presenta mayor explotación económica es Annona cherimola Mill., a la cual se le han atribuido numerosas propiedades biológicas en los últimos años (Arun Jyothi et al., 2011).

El árbol chirimoyo tiene un crecimiento erguido y puede alcanzar gran tamaño, llegando a medir entre 6 y 10 m de alto (Figura 3.1). El tallo presenta una corteza gruesa y una copa redondeada frondosa con abundante follaje. Este árbol es típicamente caducifolio, aunque en climas tropicales puede permanecer siempre verde.

Las hojas tienen forma lanceolada, midiendo entre 10 y 20 cm de largo y la mitad de ancho, su color va desde verde oscuro a verde brillante, y se disponen de manera alterna y opuesta en el tallo, cubriendo el peciolo las yemas.

La flor presenta un cáliz con tres sépalos de color verdoso dispuestos en forma triangular. La corola posee tres pétalos grandes, bien desarrollados, verdes y carnosos y tres pétalos más pequeños o atrofiados. El gineceo posee un número variable de carpelos, desde 70 hasta 300.

Los cambios de color en la flor se relacionan con el estado, siendo los estambres blancos cuando es hembra y color crema cuando se encuentra en estado macho, con cambios en el grado de apertura.

Árbol de Annona cherimola Mill

Figura 3.2: Árbol de Annona cherimola Mill

3.2.2 Condiciones de cultivo

Las exigencias edafoclimáticas del chirimoyo están determinadas por su origen en regiones subtropicales. Por lo tanto, es muy sensible a las bajas temperaturas y heladas, especialmente cuando se encuentra en crecimiento activo.

Los cultivos necesitan condiciones de humedad y temperaturas bastantes estables.

Las condiciones edafoclimáticas requeridas para el cultivo del chirimoyo se describen en la Cuadro 3.2.

Cuadro 3.2: CuadroCondiciones de cultivo de Annona cherimola Mill.
Requerimientos climáticos Las mejores condiciones para el desarrollo y fructificación de la chirimoya se logran en un rango de temperaturas moderadas que oscilan entre los 25 y 29 ºC. Sin embargo, es un cultivo resistente que soporta temperaturas menores, de entre 13 y 15 ºC, sin ocasionar daño alguno en los frutos.
La humedad relativa óptima necesaria durante el período de floración varía entre 60 y 70%.
La germinación de las semillas está directamente asociada a la temperatura, destacándose como temperaturas óptimas el rango entre los 28 y 32 °C.
Al ser una planta de origen subtropical adaptada a estas condiciones, las heladas producen severos daños en la misma y provocan frutos de mala calidad. Temperaturas elevadas pueden producir una disminución en la viabilidad del polen y la inhibición de la fertilización de los óvulos, con la consecuente obtención de frutos con pocas semillas, pequeños y asimétricos (Higuchi et al., 1998, Herrero, 2000). Junto a ello, las condiciones caracterizadas por una elevada humedad relativa pueden derivar en anticipar el estadío macho de la flor e incidir en la fecundación (Herrero, 1993).
Las temperaturas altas (mayores a 32 ºC) y la baja humedad también generan daños o quemaduras en la etapa de fructificación. Los vientos muy fuertes producen desdoblamiento en las ramas más susceptibles e inciden negativamente en la forma de crecimiento del árbol. Estas condiciones pueden también ocasionar daños en el área foliar o los frutos, que pueden presentar roturas en la piel por el roce con las ramas.
Requerimientos de suelo No existen suelos definidos o condicionantes para el desarrollo del chirimoyo, siendo una planta apta para diversos tipos de suelos. Se ha informado sobre cultivos en suelos desde livianos o pedregosos hasta arcillosos y limo-arcillosos.
Al poseer raíces superficiales pivotantes, uno de los requisitos fundamentales es que el sustrato cuente con buen drenaje y que permita la aireación de las raíces.
El pH del suelo no es un factor determinante, habiéndose reportado valores variables desde 5,5 hasta 8,5 en los cultivos de chirimoyo. Al parecer el pH óptimo oscilaría entre 6,0 y 7,5.
Respecto al empleo de fertilizantes, no resulta indispensable la incorporación de materia orgánica o fertilizantes, aunque el empleo de los mismos provoca frutos de mayor tamaño y de calidad.
La deficiencia de nitrógeno puede ocasionar malformaciones o curvaturas en las hojas, por lo cual se recomienda su aplicación en diferentes dosis que oscilan de acuerdo al tipo de suelo (Gardiazabal y Rosenberg, 1993).
Altura El crecimiento de esta planta ha sido informado desde el nivel del mar hasta los 2000 m de altura (Popenoe, 1970; Castro Retana, 2007)
Siembra El método de propagación más común es mediante semillas (sexual). La siembra puede realizarse mediante germinación de las semillas en bolsas de plástico. La época de siembra depende de cada país productor. Es común en el cultivo de chirimoyo el utilizar como método de propagación asexual el injerto, llevado a cabo sobre un patrón de semilla procedente del mismo cultivar. Los tipos más comunes son el injerto inglés (injerto en bisel) y el injerto de púa.
Diseño agroforestal La distancia de siembra en los cultivos es variable y depende de la región, siendo recomendado entre 6 x 8 m hasta 10 x 12 m. España es uno de los países con mayor tecnología para el desarrollo de la chirimoya, e implementa distancias de siembra de 7 x 7 hasta 9 x 9 m.
Los cultivos de mayor densidad tienen como objetivo incrementar la producción y disminuir los costos implicados en su manejo. El chirimoyo se adapta a este tipo de cultivos, siendo una especie de fácil manejo agronómico.
Las flores son dicógamas de tipo protoginia (Ellstrand, 1997) cuyos órganos sexuales maduran a diferentes tiempos. Cuando los pistilos están maduros, los estambres aún se presentan inmaduros, dificultando la autopolinización. Al ser además una flor pequeña, el rol de insectos como polinizadores es poco conocido. En las zonas de cultivo es común el uso de la polinización manual para efectivizar la fructificación, proceso artesanal que incide en el costo de la producción.
Otra alternativa de cultivo empleada consiste en plantar árboles de diferentes variedades en las plantaciones de chirimoya, asegurando la madurez sexual cruzada y la polinización.
Luego de 3 a 4 años, la planta inicia su período de fructificación.
Demanda de agua Las raíces son poco profundas, pivotantes, creciendo de manera ramificada cercanas a la superficie. Las raíces del chirimoyo se encuentran mayormente alrededor de los 40 cm de profundidad, por lo que absorben rápidamente el agua en épocas de lluvias, siendo un cultivo que se adapta en suelos con drenaje. En épocas secas se recomienda aplicar riego, especialmente al inicio de la floración y fructificación para obtener frutas de calidad.
Recolección de frutos La chirimoya se debe recolectar manualmente cuando la piel o cáscara cambia su tonalidad, virando de verde oscuro a verde claro. Aunque el fruto está duro, el cambio de color asegura la madurez poscosecha y su posterior comercialización.
La fruta madura rápidamente una vez colectada, por lo que resulta conveniente mantenerla a una temperatura de entre 10 y 12 ºC para enlentecer el proceso de maduración y permitir su distribución. El fruto se conserva en estas condiciones alrededor de 15 días. Es una fruta frágil, sensible a la manipulación y a golpes o roces durante el traslado. En general, la fruta se consume de manera fresca. El calentamiento de la pulpa produce oxidación enzimática, afectando el color y el aroma característico de la fruta.
Junto a los cambios que se visualizan externamente, la madurez del fruto incide en las propiedades organolépticas finales del mismo, principalmente atribuidas a cambios en la concentración de compuestos volátiles, azúcares y ácidos orgánicos (González-Agüero et al., 2016).

3.2.3 Morfología y características del fruto

El fruto es un sincarpio, formado por la fusión de numerosos carpelos (polidrupa). Éstos últimos se encuentran unidos por una delgada membrana, pero provienen de fecundaciones independientes.

El tamaño de la fruta es variable, pudiendo alcanzar en su estado de madurez desde los 200 g hasta 700 g aproximadamente. A temperaturas muy elevadas, el cuajado del fruto se ve significativamente alterado.

El relieve que presentan los frutos en su exocarpo es característico y se utiliza para la clasificación de los frutos, destacándose las características marcas en forma de U que indican la unión de los carpelos.

La chirimoya puede presentarse como frutas lisas (Laevis), con redes o huellas entramadas (Impressa), apéndices o protuberancias leves (Umbonata) y poseer apéndices poco prominentes (Tuberculata) o protuberancias muy prominentes (Mamillata). Las características del exocarpo se muestran en la Figura 3.2.

Las variedades existentes y su clasificación hasta el presente dependen de cada país productor. En Portugal se registran incluso estudios científicos sobre la composición fitoquímica y nutricional de cuatro zonas de cultivo en la Isla Madeiras, variando en la coloración de la cáscara y la composición fitoquímica (Santos et al., 2016).

Clasificación del fruto según la morfología del exocarpo.

Figura 3.3: Clasificación del fruto según la morfología del exocarpo.

3.2.4 Plagas y enfermedades

Uno de los factores que más afectan el cultivo de la chirimoya es la presencia de diversas plagas, lo que incide en la producción y calidad del fruto obtenido. Los métodos de control varían según la legislación vigente en cada país. Las plagas más comunes de la chirimoya se detallan a continuación.

3.2.4.1 Moscas de la fruta

Entre los insectos-plaga que comúnmente atacan a la chirimoya se encuentran las moscas de la fruta; la mosca del Mediterráneo (Ceratitis capitata Wied.) y la mosca sudamericana (Anastrepha fraterculus Wied.) (Figura 3.3).

En la mayoría de los países de Sudamérica, las especies de Anastrepha son las causantes de las grandes pérdidas económicas por infestación de los cultivos de chirimoya (Van Damme y Scheldman, 1999; León Fuentes, 1999).

Sin embargo, ambos tefrítidos son de importancia cuarentenaria y son causantes de daños severos que deterioran el fruto debido a que oviponen en él y las larvas en sus diferentes estadios ocasionan orificios en la misma (Figura 3.4).

Una vez que las larvas salen del fruto, las pupas se entierran en el suelo, muy próximas a la superficie.

Una alternativa para evitar la diseminación de estas plagas consiste en enterrar los frutos que presenten los orificios de oviposición.

Moscas de la fruta

Figura 3.4: Moscas de la fruta

Ciclo de vida de A. fraterculus o mosca sudamericana

Figura 3.5: Ciclo de vida de A. fraterculus o mosca sudamericana

3.2.4.2 Enfermedades comunes

Además de las moscas de las frutas ya mencionadas, numerosos hongos atacan al chirimoyo, provocando daños severos principalmente en los frutos. Los más comunes son Cladosporium sp., donde algunas especies provocan la “viruela” característica que aparece como pequeñas manchas puntiformes de color marrón que pueden fusionarse formando manchas de mayor tamaño. Si bien el crecimiento del hongo es superficial y no daña la pulpa comestible, esta morfología claramente disgusta al consumidor, provocando pérdidas económicas importantes.

Otra enfermedad muy común en el cultivo de chirimoya es la antracnosis, causada por especies de Colletotrichum. Esta enfermedad ataca el tallo, las hojas y al fruto, y conlleva definitivamente a su putrefacción (Figura 3.5).

Antracnosis en fruto inmaduro (A) y maduro (B)

Figura 3.6: Antracnosis en fruto inmaduro (A) y maduro (B)

Las manchas de Colletotrichum son características, y existen numerosas especies dentro de este género particular. Una de las más comunes y de amplia distribución en las zonas subtropicales es C. acutatum.

Debido a las plagas que atacan al chirimoyo, se requiere la aplicación de productos de control, especialmente durante el momento de la fructificación.

El manejo integrado de plagas y los productos que se aplican dependen de cada región o país. En la mayoría de los casos para evitar la antracnosis se recomienda una buena poda y la incorporación de algún fungicida específico para evitar el desarrollo del organismo plaga.

Una alternativa amigable con el ambiente para el control de las moscas de la fruta es mediante la envoltura del fruto con mallas plásticas, fundas de papel o plásticas (Andino-Encalada, 2014). Sin embargo, este proceso afecta el costo final del producto.

3.2.5 Distribución y producción mundial

Esta fruta se encuentra naturalmente distribuida en América Central y del Sur, donde se explota tanto por su valor nutricional como por sus usos medicinales. Evidencias antropológicas registran que la chirimoya fue cultivada y empleada como alimento por los Incas (Bonavia et al., 2004; Gupta-Elera et al., 2011). Sin embargo el centro de origen del chirimoyo no está bien definido y el origen más aceptado se sitúa entre Perú y Ecuador.

En la actualidad el cultivo del árbol chirimoyo se ha expandido a numerosas regiones del mundo además de Sudamérica y Centroamérica (Popenoe, 1975, González-Vega, 2013), donde reciben diferentes nombres vulgares.

Debido a su sabor poco convencional y su alto valor nutritivo, la chirimoya ha logrado insertarse en el mercado europeo donde se comercializa como fruta exótica, siendo actualmente producida en algunos países a grandes escalas como España y Portugal.

Por otro lado, en ciertos países de Sudamérica su cultivo está subdesarrollado y su producción y/o consumo no adquiere importancia a escala económica. En este grupo se puede citar a Argentina, donde el chirimoyo se cultiva en zonas restringidas de las provincias del noroeste (NOA), mayormente como cultivos particulares en zonas rurales.

El cultivo total de chirimoya en el mundo se estima en un área de 13.500 ha, con una producción media de 81.000 toneladas/año (Pinto et al., 2005).

A pesar de ser una fruta originaria de América, España es el principal productor actual de chirimoya donde las condiciones relativas al clima Mediterráneo favorecen su cultivo y desarrollo. España registra más de 3.000 ha. cultivadas, donde la chirimoya es considerada y comercializada como una fruta exótica con importantes propiedades funcionales. Siguiendo en importancia en cuanto a su producción, se pueden mencionar países sudamericanos como Perú, Chile, Bolivia y Ecuador. Portugal es también un productor importante de chirimoya (Cuadro 3.3) (Cautín Morales, 2008; Alburqueque et al. 2016). En menor escala, la chirimoya se produce en México, Israel y Estados Unidos (van Zonneveld et al., 2012).

El rendimiento por superficie cultivada es variable, dependiendo de factores como polinización, fertilización y poda, éste oscila entre 1 y 6 toneladas/ha.

En Argentina no se cuenta con grandes plantaciones de chirimoya, hallándose los cultivos dispersos en provincias del noroeste, principalmente en las provincias de Salta y Jujuy debido a su régimen climático.

Cuadro 3.3: Condiciones de cultivo de Annona cherimola Mill.
País Hectáreas cultivadas Producción (Toneladas/año)
España 3000 35000
Perú 1800 15000
Bolivia 1100 7000
Ecuador 1500 2000
Chile 1136 5500
Portugal 115 850
Fuente: Cautín Morales (2008), Andino Encalada (2014).

3.3 Características nutricionales

La pulpa o fracción comestible es dulce, blanca y cremosa, con un sabor típico ligeramente ácido, definido por los consumidores como “exótico”, “mezcla de frutas”, “ananá-banana”, entre otros. El sabor oscila entre dulce y ligeramente ácido, según la percepción del consumidor. Las características organolépticas y sensoriales de esta fruta subtropical son únicas, comercializándose a nivel mundial como una de las frutas más deliciosas y exóticas.

Las semillas son utilizadas frecuentemente en la medicina tradicional, siendo de color marrón oscuro hasta negras, de forma ovalada y ligeramente aplanadas. Al ser un fruto tipo agregado conformado por varios carpelos unidos, posee varias semillas (en general una por carpelo) variando el tamaño del fruto y el número de semillas según la cantidad de carpelos fusionados.

En general la chirimoya se consume como fruta fresca, aunque existen países donde se producen otros alimentos como helados, yogures, budines, y pueden además producir jugos y bebidas alcohólicas. El procesamiento de esta fruta debe ser controlado, ya que rápidamente puede ocurrir el pardeamiento de la pulpa.

3.3.1 Composición química y nutricional de la fracción comestible

La composición nutricional de la pulpa de chirimoya evidencia un alto valor de hidratos de carbono, aportando un 8% respecto a la dosis diaria de consumo. Entre los azúcares se encuentran principalmente glucosa (11,75%) y sacarosa (9,4%) (Kawamata 1977); contiene bajo contenido de proteínas y carece casi totalmente de lípidos.

Además de los macronutrientes mencionados, la chirimoya posee un alto contenido de potasio y vitamina C (Cuadro 3.4). En cuanto a las vitaminas del complejo B, la chirimoya junto al pepino dulce son los que contienen mayor cantidad de tiamina, y con la palta son de las que aportan una alta concentración de riboflavina. La chirimoya posee además una alta concentración de niacina (Díaz, 1991).

La fruta es altamente susceptible a la oxidación, causada principalmente por la enzima polifenol oxidasa (PPO), lo que claramente reduce su valor nutricional y las características sensoriales de la misma. Estudios recientes demuestran que la enzima catecol oxidasa de Anonna cherimola Mill se localiza en el aparato de Golgi (Olmedo et al., 2018).

Uno de los aspectos relacionados al sabor característico de esta fruta es la variación de concentración que muestran ciertos ácidos orgánicos durante el proceso de maduración. De esta manera, los niveles de ácido málico se mantienen estables durante todo el periodo madurativo, mientras las concentraciones de los ácidos cítrico, succínico y ascórbico disminuyen significativamente a lo largo de esta etapa (González-Agüero et al., 2016).

El incremento en la dulzura de la fruta se relaciona con el aumento en el contenido de sólidos totales, lo que a su vez se debe a una mayor concentración de azúcares.

Cuadro 3.4: Composición nutricional de la pulpa (g/100 g)
Componente Concentración (g/ 100 g) Aporte *
Agua 77,1 ——
Proteína 1,9-4,48 6 %
Lípidos 0,1-1,5 g 0,18 %
Hidratos de Carbono 10,32- 18,2 8 %
Fibra 2,0 -7,0
Cenizas 0,25- 0,7
Calcio 32,0-41,0 mg 5-6 %
Fósforo 37,0 mg 5,3 %
Hierro 0,5 mg 3,7 %
Vitamina A 0,01 IU
Tiamina (B1) 0,1 mg 9 %
Riboflavina (B2) 0,14 mg 12-13 %
Niacina (B3) 0,9 mg 6 %
Ácido Ascórbico (C) 5- 42 mg 8-70 %
Calorías 73 kcal 3 %
*Según la dosis diaria recomendada basado a una dieta de 2000 Kcal diarias.
Fuente: Amoo et al., 2008; Arun Jyothi et al., 2011; Pareek et al., 2011.

3.3.2 Composición nutricional y usos de subproductos

De la chirimoya sólo se consume la pulpa carnosa, dejando subproductos interesantes para ser aprovechados tales como la piel o cáscara y las semillas.

Uno de los subproductos más importantes en el procesamiento de las frutas es la piel, la cual presenta compuestos bioactivos que impactan positivamente en la salud del consumidor tales como polifenoles, clorofila y carotenoides.

3.3.2.1 Exocarpo o piel

De los subproductos del procesamiento de las frutas, la cáscara resulta interesante para su aprovechamiento debido a que presenta altas concentraciones de polifenoles, carotenoides y otros compuestos bioactivos de interés (Chantaro et al., 2008; Soquetta et al., 2016).

Una de las alternativas más empleadas para utilizar el exocarpo es su procesamiento hasta formar harinas, método que resulta rápido y eficaz para la explotación de estos subproductos, y que además tiene la ventaja de presentar bajo costo. Como se elimina la cantidad de agua por el secado, la actividad microbiana se ve reducida en gran medida. Sin embargo, una de las desventajas que resulta necesario destacar es la temperatura que se requiere para el secado, lo que puede derivar en la alteración o disminución de algunos compuestos bioactivos de interés.

La piel de chirimoya secada y macerada, hasta formar polvo o harina, presenta valores de polifenoles totales en un rango de 37 a 60 mg/g, dependiendo del estado madurativo y una buena capacidad antioxidante (Bas-Sarrió, 2017), siendo un producto interesante para ser empleado como ingrediente funcional en el desarrollo de alimentos.

3.3.2.2 Semillas

La composición nutricional de las semillas, tal como se muestra en la Cuadro 3.5, está caracterizada por un elevado contenido de fibra cruda y lípidos. El aceite obtenido de sus semillas tiene alrededor un 76% de ácidos grasos insaturados siendo los ácidos oleico y linoleico los más abundantes (Amoo et al., 2008). Uno de los compuestos bioactivos de interés presentes en las semillas son las acetogeninas.

Las semillas y sus extractos en general no se usan en alimentos aunque se propone su empleo para alimentación animal.

Cuadro 3.5: Composición nutricional de las semillas (g/100 g)
Componente Concentración (g/100 g)
Agua 9,67
Proteína 17,36
Lípidos 29,39
Hidratos de Carbono 10,52
Fibra 32,5
Cenizas 0,81
Calcio 125,2 mg
Fósforo 1,8 mg
Hierro
Vitamina A
Tiamina (B1)
Riboflavina (B2)
Niacina (B3)
Ácido Ascórbico (C)
Calorías 375 Kcal
Fuente: Amoo et al., 2008; Pareek et al., 2011.

3.3.3 Propiedades funcionales

El incremento en la demanda de productos naturales con propiedades funcionales o bioactivas por parte de los consumidores genera un área extensa para el estudio exhaustivo de los alimentos naturales, así como también de los subproductos que de ellos se generan.

En los frutos maduros se encuentran compuestos bioactivos de interés como alcaloides, terpenoides, flavonoides, acetogeninas y aceites saponificables (Chen et al., 1999, 2001).

Como muchas frutas tropicales, la chirimoya posee componentes antioxidantes de interés tales como compuestos fenólicos y aminoácidos (Adarsh Vermaet al., 2011).

De la chirimoya se han aislado diversos tipos de acetogeninas que poseen una elevada actividad anticarcinogénica comprobada en numerosos cultivos celulares. Estas sustancias tipo alcaloide muestran actividad antiparasitaria y citotóxica de interés para la industria farmaceútica (Sahpaz et al., 1996).

Las acetogeninas de la Familia Annonaceae representan un grupo de más de 300 compuestos con propiedades bioactivas como antimicrobianos, antitumorales, efecto cardiotónico e insecticidas (Sanewski et al., 1991).

Entre las acetogeninas provenientes de semilla de chirimoya se destacan la anonacina, cherimolina y esquamocina, entre otras (Figura 3.6). Estos compuestos presentan un perfil citotóxico destacable, altamente tóxico para células carcinogénicas y de baja toxicidad frente a células normales (Quispe-Mauricio et al., 2009).

Acetogeninas presentes en las semillas de chirimoya

Figura 3.7: Acetogeninas presentes en las semillas de chirimoya

3.3.4 Propiedades terapéuticas y farmacológicas

Diversas plantas de la familia Annonaceae se consumen de manera popular como infusión de hojas, en general por sus efectos sobre el sistema digestivo (García Barriga, 1974).

En el caso particular de la chirimoya, su uso medicinal radica en la presencia de diversos componentes bioactivos de hojas, raíz, pulpa y semillas. En la medicina tradicional se utiliza como insecticida y antiparasitario (García Barriga, 1974). El efecto anti-estrés asociado a su consumo de debe principalmente a diversos fitoquímicos con capacidad antioxidante (Adarsh-Verma et al., 2011).

Además de la fruta y las semillas, los extractos de hoja, tallo y raíz poseen también importantes efectos benéficos para la salud como antidiabético, antitumoral y antimicrobiano (Arun Jyothi et al. 2011).

Los extractos de hojas de chirimoya han sido empleados para evaluar el potencial hipolipemiante en animales de experimentación. Los extractos metanólicos se administraron a ratas Wister hiperlipidémicas durante 7 días consecutivos observando en los grupos tratados con extractos de hojas de chirimoya una disminución significativa del colesterol y triglicéridos en los animales luego de 24 h de administración (Adarsh Verma, 2011).

La citotoxicidad de los extractos de semillas de chirimoya ha sido comprobada sobre líneas tumorales de pulmón, mama, colon, próstata y páncreas (Woo et al., 1999). La citotoxicidad de la mayoría de los compuestos es superior al de algunas drogas de referencia (Kim et al., 2001).

3.4 Referencias

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Amoo, I.A., Emenike, A.E., Akpambang, V.O.E., 2008. Compositional Evaluation of Annona cherimoya (Custard Apple) Fruit. Trends in Applied Science Research, 3(2), 216-220.

Andino-Encalada, F.J., 2014. Determinación de la eficiencia de cuatro niveles de flores polinizadas, utilizando dos métodos de polinización manual, en chirimoya (Annona cherimola Mill), Guachapala-Azuay-Ecuador”. Tesis de grado. Facultad de Ciencias Agropecuarias, Universidad de Cuenca. Ecuador.

Arun, Jyothi B., Venkatesh, K., Chakrapani, P., Rani, R., 2011. Phytochemical and pharmacological potential of Annona cherimola-A Review. International Journal of Phytomedicine 3, 439-447. Bas-Sarrió, S., 2017. Efecto del estado de madurez de la chirimoya (Annonacherimola, Mill.) sobre la composición fisicoquímica y funcional de la piel para el desarrollo de harinas.

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